martes, 26 de noviembre de 2013

Pastel vegano de calabaza y nueces de pecán





El cuarto jueves de noviembre se celebra, en Estados Unidos, Thanksgiving (Día de acción de gracias). Yo nunca he pasado este día allí, pero como tengo familia norteamericana y cualquier disculpa es buena para meterme en la cocina, siempre hago algo especial para cenar. Además, este año con el Festín no podía dejar de pasar la ocasión. Sabéis que estoy suscrita a varias revistas de cocina norteamericanas en mi Kindle, así que los números del mes de noviembre venían cargaditos de los platos típicos de estas fechas: Pavo de mil maneras, salsas, tartas de calabaza, “pies” de nueces pecán y muchas otras cosas. Yo voy a hacer pavo, pero no un pavo entero. Eso lo dejo para el día de Nochebuena. Ya os di la receta, aunque la tengo que actualizar estas navidades, que está muy cutre. Haré unos muslos al horno, porque solo somos tres en casa este día.

Sobre la tarta, llevo días y días dándole vueltas. Estaba casi decidida a hacer un cheesecake de calabaza y nueces de pecán. Incluso se me pasó por la cabeza hacer brownies de cheesecake de calabaza o una pie de pecán y chocolate, pero me pareció demasiado. También una pie sencilla (tipo el apple pie) de crema de calabaza y pecán. La he hecho otras veces y está muy rica. Al final decidí que haría algo ligero y vegano, un flan de calabaza. Se me ocurrió que podía condensar la leche de avena (a la que encuentro con muy poca consistencia), dejándola hervir con especias.  La calabaza la haría al horno. Se puede cocer, pero absorbe mucha agua y prefería que cogiera el sabor de la leche especiada. Espesaría el flan con agar-agar. Saqué la foto de los ingredientes y me puse a preparar la leche y la calabaza. 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Falafel (فلافل ) libanés (albondigas veganas de garbanzos y alubias)





El falafel (فلافل ) se encuentra entre mis platos favoritos. No sé cómo no lo había hecho antes en casa, sobre todo por lo fácil que es. Lo probé por primera vez en un restaurante libanés de Tenerife, del que ya os hablé en la receta del baba ganoush (crema de berenjenas árabe). Desde entonces, lo he tomado en muchos sitios, porque es el típico plato que, cuando veo que lo tienen en un restaurante, me cuesta no pedirlo. Incluso, a veces, voy con mi hijo a comprar un kebab y, si tienen, me pido una ración de falafel para mí. Pero, de todos los que he probado, mi favorito sigue siendo el del libanés de Santa Cruz.

El sábado estuve comiendo allí. Estaba riquísimo, como siempre. Me fije que ponía que estaba hecho con garbanzos y alubias. Me extrañó porque yo pensaba que estaba hecho solo con garbanzos. Si no lo conocéis, el falafel es una especie de croqueta aplastada típica de la comida árabe. Ahora me he enterado que en algunos sitios están hechos de garbanzos, en otros (como Egipto) de alubias y en otros de una mezcla de ambos. Pensé que quizás los del libanés me sabían tan ricos por ser de mezcla y, aunque las recetas que tenía eran solo de garbanzos, decidí hacerlos así.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Sándwiches de galletas de mantequilla de cacahuete con relleno de chocolate (receta vegana)






Este verano empezaron a circular por la red sándwiches de galletas cookies con helado. Tenían una pinta espectacular, que recordaba un poco a los macarons y a las whoopie pies (o whoopies). Pensé en hacerlos, pero al final pasó el tiempo y no los hice. Con los macaroons me sigo resistiendo, porque hay tantos en todos los blogs que no sé qué puedo aportar. A los whoopies creo que les voy a dar una oportunidad uno de estos días.

Por eso, cuando vi en Vegetarian Times una foto de unas cookies de mantequilla de cacahuete rellenas de chocolate, pensé que era la ocasión de hacer algo muy especial. La combinación de chocolate con mantequilla de cacahuete me encanta. En Estados Unidos hay muchas chocolatinas con esa combinación. Son especialmente famosas unas que se llaman Reese’s. Mi madre y yo somos muy aficionadas a ellas. Además, si el ingrediente principal iba a ser la mantequilla de cacahuete podría hacer unas galletas veganas. En la receta original usan también mantequilla láctea y azúcar y harina refinados. Yo suprimí todas esas cosas. Me parecía que no eran necesarias para conseguir unas galletas ricas. Y era verdad.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Crema de untar de galletas spéculoos (receta vegana)






Me gustan mucho las galletas, siempre me han gustado. De pequeña las Napolitanas, las surtidas de Cuétara, las Artinata (que guardaba mi abuela en una caja de metal) y muchas otras. Cuando estudiaba en  Salamanca, las Creme Tropical de Gullón. Años más tarde, devoraba por las noches Filipinos de chocolate recubiertos de chocolate blanco mientras programaba. Hubo una temporada que viajaba muy a menudo a Bruselas, como os contaba en la tarta para chocolate adictos, y allí descubrí las spéculoos. Estas son unas galletas muy especiadas y crujientes. Tienen unas formas muy características. Ahora me he enterado de que representan escenas de la vida de Nicolás de Bari, conocido como San Nicolás, y que se toman el día de su festividad (5 de diciembre en Holanda y 6 de diciembre en Bélgica).

domingo, 17 de noviembre de 2013

Muffins veganos de manzana, copos de avena y nueces de pecán





Esta receta la hice ya hace un par de semanas, pero he andado tan liada que no he tenido tiempo a colgarla. Bueno, no es que no tuviera tiempo, sino que iba poniendo las últimas recetas que hacía y ésta quedaba aparcada. Ya estaba preocupada, porque, como medio me la inventé, pensaba que se me iban a olvidar las cantidades de los ingredientes. Sigo una receta de Rachel Allen, pero cambio algunos ingredientes, el orden y las medidas.

A Rachel Allen la conocí por sus programas de dulces en Canal Cocina. Es una profesora de cocina irlandesa, que explica muy bien sus platos. Las tartas son como a mí me gustan, naturales y apetecibles. Después de probar con éxito sus muffins veganos, me compré (para el Kindle) su libro de tartas (“Cakes”). No hay ninguna receta en ese libro que no me apetezca hacer, y eso que hay un montón de pasteles. Decidí empezar por otros muffins veganos, ya que tengo una amiga para la que siempre preparo dulces muy sanos.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Bizcochón gallego de chocolate "El festín de Marga" (o a la busqueda del bizcocho de chocolate ideal)





Llevo varias semanas obsesionada con los bizcochones de chocolate. En Galicia es muy típico un bizcocho muy amarillo, grande y esponjoso al que llaman "bizcochón". Nunca había hecho ninguno y, desde que vi la entrada en el blog de Unodedos, me obsesioné con hacer uno. Este es un bizcocho que solo lleva huevos, harina y azúcar. Nada de grasa y nada de levadura. Ya me diréis, los ingredientes es imposible que sean más simples. Y el resultado es fantástico, como podéis ver en las fotos de Unodedos. Pero no quería hacer uno normal, sino en versión chocolate. Cómo podéis ver en este blog, por la cantidad de recetas de bizcochos de chocolate que hay, parece que me hubiese propuesto encontrar el bizcocho de chocolate ideal. Pues algo de eso hay. A mi hijo le gusta desayunar, al menos esta temporada, bizcocho de chocolate. A mí ya sabéis que me gusta investigar nuevos platos. De la mezcla de esta dos cosas, surge esta búsqueda o proyecto de investigación personal centrado en el bizcocho de chocolate. No se trata solo de encontrar el bizcocho más rico, sino también el más sano. Por eso, he probado con bizcochos veganos o con bizcochos sin grasa.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Bocadillo de pollo teriyaki y salsa chipotle “Subway"






Ya os conté, en la entrada de salsa "tipo chipotle", que mi hijo me pidió un bocadillo de pollo teriyaki y salsa chipotle como los de Subway. Le encantan los bocadillos de esta cadena. La primera vez que los tomamos, no elegimos bien, pero ahora somos expertos. Cuando pasamos por la T2 del aeropuerto de Barajas siempre nos comemos uno. En Tenerife hay varios Subways, supongo que por los turistas, pero yo solo los como en la T2.

Aquellos primeros los tomamos en marzo de 2009, en un viaje en coche de Washington D.C. a Charlottesville, en Virginia. Ya os hablé de ese viaje en la entrada de las alitas de pollo al estilo de Buffalo. Llegamos a Washington en un avión desde Nueva York y allí alquilamos un coche para seguir el viaje hasta Charlottesville. En Charlottesville solo hay un aeropuerto pequeño y los billetes de avión son exageradamente caros.

Fue un viaje agradable, por unas carreteras con poco tráfico y zonas rurales. Lo que pasa es que no había tantos sitios para comer cerca de la carretera como en otras zonas de Estados Unidos. Como habíamos cogido el coche directamente al aterrizar, y en el avión tampoco habíamos comido, nos entró hambre antes de llegar a Charlottesville. Tuvimos que salir de la carretera a un pueblo, Culpeper. Era el típico pueblo norteamericano, con una calle larga principal (esa calle que emulan en los Disneyworld con la Main Street). Allí había un Subway. Nos metimos  y vimos a la gente tomando unos bocadillos con muy buena pinta. Decidimos pedir uno. Nos acercamos al mostrador y nos empezaron a abrumar a preguntas, de qué pan, qué salsa, qué complementos, qué queso, qué contenido,… No sabíamos qué decir porque no teníamos ni idea de lo que había y no habíamos leído los carteles ni el menú. Así que pedimos lo primero que se nos ocurrió y acabamos tomando unos bocadillos de jamón y queso, mirando con envidia a nuestros compañeros de restaurante. Dadas las circunstancias, no se me ocurrió sacar ninguna foto del pueblo, pero he buscado en la red y he encontrado una muy bonita.

Salsa “tipo chipotle”





Mi hijo llegó hoy del colegio diciendo: “Por favor, por favor, tienes que hacerme un bocadillo de pollo teriyaki con salsa chipotle como los de Subway. Llevo todo el día pensando en él.” Lo único que se me ocurrió decirle fue: “Pero el pan, no, el pan de barra normal.”

No tenía ni idea de cómo hacer el pollo ni la salsa, pero lo del pan me parecía ya demasiado. Sobre todo porque a mí de Subway lo que menos me gusta es el pan y ponerme a preparar ese pan me parecía absurdo. Subway, para quien no lo conozca, es un cadena de restaurantes de comida rápida especializada en bocadillos.

Así que me puse a buscar la salsa y encontré varias recetas. Lo peor del caso es que yo nunca la he probado, así que no tenía ninguna referencia de cuál debería ser su sabor. Averigüe que el chipotle es una guindilla seca mexicana. Como no tenía, decidí usar guindillas normales.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Tarta de filloas (Tarta de crepes o Gâteau de crêpes)





Todo empezó con una broma. Una compañera habló en facebook de que pronto iba a ser su cumpleaños. Le dije que habría que hacer una tarta, otra pidió la mitad de la tarta porque antes iba a ser el suyo. Y, de esta manera, me metí en la cocina para hacer dos medias tartas. Dude mucho que tarta hacer, porque además la tendría que transportar. Como una de ellas había dicho que le gustaba mucho la crema pastelera y a la otra le había encantado la entrada de las filloas, decidí hacer (por primera vez en mi vida) la tarta de filloas.

Ya os conté, en la receta de filloas, que para mí están muy vinculadas con el carnaval (y con mi abuela). En mi casa nunca hemos hecho postres con ellas, excepto tostarlas enrolladas en la sartén con azúcar por encima. Pero en otras casas y restaurantes he tomado postres muy ricos hechos con ellas. Normalmente no se usan las filloas de caldo, tan típicas de carnavales, sino unas, hechas con leche, muy similares a los crepes. Por esto mismo, lo que yo llamo tarta de filloas es similar a las tartas de crépes francesas. Podéis encontrar muchas en internet, por ejemplo esta de fresas con una pinta espectacular. También hay muchas tartas de filloas. Ésta de La cocina de Conluana me gusta especialmente y me sirvió de inspiración. De ella saqué la idea de hacerla con un molde para que quedara más bonita. De todas formas, sin molde también pueden quedar preciosas, como ésta de Smitten Kitchen. Para la receta de filloas, dado que yo no las hago nunca con leche, y no quería usar la de crepes, miré mis las de mis dos libros favoritos de recetas gallegas e hice una mezcla de ambas.

Nueces de pecán caramelizadas a la mantequilla salada (y trocitos de caramelo)





Ya sabéis que tengo una especie de obsesión con el caramelo de mantequilla salada. Desde que lo conocí, se ha convertido en uno de mis sabores favoritos. Ya publiqué la receta de cómo preparar la salsa y la he usado alguna vez para acompañar a la tarta de almendra. También preparé las barritas de krispies al caramelo de  mantequilla salada.

Ahora os voy a explicar como hacer nueces de pecan caramelizadas. También se pueden utilizar nueces normales, ya que las de pecán son a veces difíciles de conseguir. Yo las compro en Madrid en una tienda de frutos secos que hay por encima del Parque del Retiro, al lado del Hospital del Niño Jesús.

Crema pastelera





Esta receta de crema pastelera es la que figura en la entrada de buñuelos de viento rellenos de crema pastelera (y de nata). La pongo por separado para que sea más cómoda de consultar, dado que se va a usar en más recetas, como de tarta de filloas.

Como explico en la otra entrada, está sacada de un libro de cocina de Pedro Subijana.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Gulas con langostinos





Esta es uno de los platos favoritos de mi familia. Lo hacemos en muchas ocasiones cuando tenemos comidas familiares de fiesta. Es muy práctico, porque se hace muy rápido, sin agobios de última hora, y a todo el mundo le gusta. Pero también me soluciona muchas cenas de diario. Con los langostinos ya cocidos, se hace en un cuarto de hora.

Hay muchos países donde no hay gulas. En España se comen mucho. Antes había mucha afición por las angulas, pero ahora son un plato prohibitivo, así que se ha popularizado el surimi con forma de angulas. A este surimi se le llama “gulas”. El surimi es una pasta hecha a base de pescado blanco a la que se da distintas formas, siendo la más habitual la de palitos o colas de cangrejo. Tiene un alto contenido en proteínas.

martes, 5 de noviembre de 2013

Buñuelos de viento rellenos de crema pastelera (y de nata montada)





Ya se ha hecho un poco tarde para colgar esta entrada. Se supone que son unos dulces para conmemorar el día de Todos los Santos (1 de noviembre). Pero bueno, están tan ricos que se pueden hacer cualquier día del año. Además, hay en algunas zonas que se hacen en carnavales o en Semana Santa, así que ahí quedan.

Los buñuelos los empezaron a elaborar en España los judíos sefardíes en el siglo X, para celebrar la fiesta de la Janucá. La Janucá es una fiesta variable, que se celebra entre finales de noviembre y finales de diciembre. Como esta fiesta está cercana a la de Todos los Santos, los cristianos los adoptaron. De ellos se dice lo mismo que os contaba en la receta de zonchos, que cuando comes uno sacas un alma del purgatorio. En Galicia han convivido con los zonchos y los huesos de santo, aunque hay otras zonas de España donde son mucho más populares. Yo donde he visto más es en Castilla y León. Cuando fui a estudiar a Salamanca, me sorprendió cómo se ponían los escaparates de las pastelerías en estas fechas, llenos a rebosar de buñuelos de todos los sabores. Para una golosa como yo, aquello era el delirio. Eran muy pequeñitos y carísimos, así que, con mi presupuesto de estudiante universitaria, apenas me daba para comprarme unos pocos, de crema pastelera y de chocolate. Mis favoritos eran los de la pastelería Las Torres, en la Plaza Mayor, aunque los de Gil tenían muchísima fama. Una vez fui con mi querida amiga Marian, de Salamanca, a comprarlos a Gil para su comida familiar y no me podía creer la bandeja inmensa que cogió.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Zonchos (Collares de castañas típicos del día de Difuntos)







Cuando yo era pequeña, mi abuela nos preparaba collares de castañas cocidas el día de Todos los Santos,1 de noviembre. Los llamábamos zonchos. Bueno, mi abuela los llamaba rosarios. Íbamos a su casa a buscarlos por la mañana. Allí estaba ella con una cazuela (pota) enorme llena de castañas cocidas. Con una aguja gorda (de las de coser lana) y bramante (cuerda hecha de cáñamo) iba ensartando las castañas hasta formar el collar. Me parecía un trabajo enorme, preparar los 8 collares para sus 8 nietos. Después, salíamos con nuestros collares a la calle, donde el resto de los niños también estaban con los suyos. Por la tarde, nos los comíamos. 
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